21-4-2008

 

AL POLICIA SE LE RESPETA, Y AL CIUDADANO TAMBIEN

Una situación que viven, decenas o cientos de personas en nuestra ciudad capital.
El día sábado por la noche un policía me interviene, solicita mis documentos y se aleja de mi vehiculo, segundos después se acerca una señorita policía, y sin mas explicación me ordena “SOPLE AQUÍ”.

Por supuesto que me negué a soplar, y de inmediato se puso histérica, y grito llamen a un patrullero, llego uno y otro policía tratando de lograr el simple objetivo de que sople un aparatito para confirmar que no había consumido licor.

En varios momentos que conversé con diferentes policías que acompañaban a la mujer policía gritona e irrespetuosa, a la pregunta “usted ha consumido licor”, respondí con firmeza “NO, YO NO CONSUMO LICOR”.

Acaso la palabra de un ciudadano no tiene tanto valor como una declaración jurada, y eso defendí en todo momento” y di mi rotundo rechazo a esa manera de imposición de soplar el aparatito.

Por supuesto terminé en la comisaría del sector, como consecuencia de las amenazas cumplidas por los policías.

Al conversar con el comisario, por fin encontré una persona que usaba el cerebro para comunicarse, y como podrán inferir del presente relato, no sucedió otra cosa que la disculpa por incidente al cual fui sometido y la devolución de mis documentos.

Y como mensaje que queremos entregar con el presente relato es que AL CIUDADANO SE LE RESPETA.

NINGÚN CIUDADANO PUEDE SER OBLIGADO A NINGUN PROCEDIMIENTO SIN QUE EXISTA ALGUNA RAZÓN POSIBLE O PROBABLE.

AL IGUAL QUE UNA DECLARACION JURADA TIENE TANTO VALOR, CON NUESTRA FIRMA AL PIE, DE IGUAL MANERA NUESTRA PALABRA DEBE TENER EL MISMO VALOR



 


Nuestra Misión: Que se cumpla la Ley.
Nuestra Visión:
El diálogo como herramienta de solución de conflictos.


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