¿Cuándo las fracturas son un indicio de abuso infantil?

quemaduras-fracturas-caidas_LNCIMA20131229_0077_1Ciertas características de lasfracturas infantiles despiertan la sospecha de que existió unabuso físico, según revelan las nuevas guías de la AcademiaEstadounidense de Pediatría (AAP, por su sigla en inglés).

«Cualquier lesión infantil, incluidas las fracturas, puedeser la consecuencia del abuso infantil, sin importar la etnia olas circunstancias socioeconómicas de los niños», dijo porcorreo electrónico la doctora Emalee G. Flaherty, del Hospitalde Niños Lurie, Chicago.

«Los médicos siempre deberían tener en cuenta la posibilidadde que una fractura haya ocurrido por abuso infantil», agregó.

«Una historia clínica completa sobre la lesión, un examenfísico y una evaluación cuidadosos, la comprensión del mecanismode cierta fractura y la existencia de otras lesiones ayudarán alos médicos y otros especialistas a reconocer este peligrooculto», resumió Flaherty.

La doctora también es miembro de la Comisión de Abuso yAbandono Infantil de la AAP y revisó las últimas evidenciassobre los mecanismos de las fracturas y las enfermedades quepredisponen a las fracturas en los bebés y los niños.

Las fracturas más típicas del abuso infantil son laslesiones metafisarias en los huesos largos, las quebraduras decostillas (en especial, las posteromediales) y las fracturasescapulares, de las apófisis espinosas y el esternón, segúnpublica Pediatrics.

Otras características que deben generar sospechas son:

* Ausencia de lesiones previas

* Antecedentes inverosímiles de lesiones

* Relatos inconsistentes o variables de los cuidadores

* Fractura en un niño que no camina

* Fracturas múltiples

* Fracturas con distinta antigüedad

* Otras lesiones sospechosas de abuso infantil

* Retraso en la consulta por una lesión

Por otro lado, también existen enfermedades que aumentan elriesgo de fracturas entre los niños, como la osteogénesisimperfecta, el parto prematuro, raquitismo por deficiencia devitamina D, osteomielitis, desmineralización por desuso, déficitde cobre y enfermedad de Menkes, entre otras.

Pero Flaherty aclaró que se tratan de «causas muy raras defractura en un bebé o un niño sin otros problemas».

A los menores de dos años (y algunos de entre dos y cincoaños) con fracturas sospechosas de abuso se les debería realizaruna radiografía del esqueleto con las recomendaciones delColegio Estadounidense de Radiología.

En los menores de un año con fracturas sospechosas deberíanhacerse también estudios por imágenes del cráneo y el cerebroporque las lesiones en la cabeza suelen estar ocultas.

Las nuevas recomendaciones aconsejan también evaluar pormaltrato a los hermanos y otros integrantes jóvenes de lafamilia de los niños víctimas de abuso físico y les recuerdan alos médicos y otros profesionales de la salud de todos losestados y territorios estadounidenses que tienen la obligaciónde notificar toda sospecha de abuso infantil.

La doctora Jeannette M. Perez-Rossello, radióloga pediátricade la Facultad de Medicina de Harvard, Boston, Massachusetts,también participó de la elaboración de las recomendaciones ydijo por correo electrónico que «las fracturas son uno de losindicadores más sólidos de que existió abuso infantil.

Los radiólogos pediátricos tienen un papel clave en laidentificación de las lesiones esqueléticas específicas delabuso, como las fracturas de costillas y las lesionesmetafisarias clásicas».

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