¿Ha sido maltratado por un médico de Essalud o el Minsa? ¿Fue víctima de una negligencia médica? ¿Le negaron información? ¿Cuántos responderían afirmativamente al menos una de estas preguntas? La mayoría de los asegurados ignora sus derechos. Conozca aquí cuáles son y dónde debe quejarse si ha sido objeto de abusos y vejámenes.
Por María Isabel Gonzales
Foto Eduardo Cavero
Fuente: Diario La República 27/12/2009
“Si tu hijo se pone mal, no lo traigas porque será en vano. Solo lo vamos a estabilizar y de ahí lo enviaremos al Rebagliati”, le advirtió una doctora a Ana María Arsenio en la sala de emergencias del hospital Alberto Sabogal Sologuren del Callao. Era mayo de este año. Ángel, su hijo de seis años, no soportaba más una dolorosa hernia en el testículo. Ana sabía que su hijo necesitaba una operación y que esta exigía como requisito una serie de exámenes clínicos que se realizaban en el hospital Marino Molina, de Comas. Pero había noches en que Ángel no aguantaba el dolor, orinaba cada quince minutos y requería una atención especializada que no encontraban en el nosocomio de Comas. Trasladar a Ángel en esas condiciones desde el cono norte hasta el hospital Rebagliati, en Jesús María, era imposible.
Ana gestionó con celeridad las pruebas que necesitaba su hijo para que lo operen de una buena vez. Cuando todo estuvo listo –era agosto del 2009– regresó al Sabogal y pidió fecha para la intervención quirúrgica. Amarga fue su sorpresa cuando le dijeron que los resultados de los exámenes que había entregado estaban vencidos. Ángel debía hacerse otros. “Llevaba un año en trámites para la operación, ya qué podía hacer, ¿empezar de nuevo?… No sabía a quién acudir, llamé a la Defensoría del Pueblo a pedir ayuda y de allí me derivaron a la Defensoría del Asegurado. De no ser por ellos quizás aún seguiría esperando una fecha para la operación ”, cuenta Ana, cuyo hijo fue uno de los afortunados en recibir la atención que necesitaban en menos de una semana. Su caso fue considerado prioritario y Angelito fue sometido a una cirugía de urgencia. Lamentable, la doctora que le negó atención no fue amonestada, pues la Defensoría del Asegurado es un ente mediador que solo emite recomendaciones.
Aunque Ana está contenta de ver a su hijo correr y saltar como cualquier otro niño de su edad, sabe mejor que nadie del sufrimiento de miles de pacientes que ignoran sus derechos frente a la intransigencia de los malos médicos que resuelven sus casos con un simple: “No podemos atenderlo”.
Quéjese si puede…
A sus 64 años, Luis Haro tiene un caminar pausado que no se debe a la edad sino a las operaciones que su cuerpo ha soportado.
Un cáncer le arrebató el estómago, el bazo y parte del esófago. Y, como si fuera poco, en el 2008 le diagnosticaron un cáncer de próstata con el que aún debe batallar. A inicios de este año empezó a sangrar por el ano, y los médicos del Rebagliati le dijeron que esa reacción era una consecuencia de sus operaciones. Le prescribieron sesiones de cauterización e inyección de hormonas.
Luis siguió al pie de la letra las indicaciones de los médicos, hasta que un mal día le negaron la atención. “La enfermera encargada me dijo que la máquina de cauterización se había malogrado. Yo le pregunté: ´qué hago para detener el sangrado´, y ella contestó: ‘regrese otro día’”.
Para remate, cuando Luis acudió al servicio de Oncología del Rebagliati para que le apliquen las inyecciones, la enfermera le dijo que estaba muy ocupada para atenderlo y que si quería quejarse, pues adelante.
En este caso y en el de Ana María Arsenio se vulneraron dos derechos que se les debe a todos los pacientes: 1) trato digno y respetuoso y 2) atención oportuna y de calidad. Pilar Frisancho, defensora del Asegurado en Essalud, reconoce que el personal médico no siempre actúa a la altura que se requiere y por ello su equipo está pendiente de que se respeten los estándares de calidad en la atención del asegurado. Julio Castro, decano del Colegio Médico, señala que los deberes de un médico no obedecen solo a un código escrito en el papel, sino que son la esencia de una profesión humanista orientada a lograr la más alta calidad de vida. Aunque reconoce que se cometen atropellos en contra de los pacientes, Castro señala que la responsabilidad es también administrativa; los médicos son sometidos a mediciones de rendimiento que los obligan a atender a sus pacientes en diez minutos, lo que hace imposible un adecuado diagnóstico.
¿Tumor inoperable?
El 2009 empezó mal para Alicia Grados.Los médicos la desahuciaron. Tenía un tumor cancerígeno en el cerebro. Dos operaciones, que le practicaron en el 2008, no la libraron del mal. Este año le dijeron que el tumor era tan grande que ya no se podía operar. Alicia quería una segunda opinión y una prueba definitiva de que el tumor era inoperable. Pero en el servicio de Oncología del Rebagliati no le prestaban atención; la hicieron esperar hasta seis meses por una cita. Alicia fue a la Defensoría del Asegurado y allí obtuvo lo que necesitaba. La operaron por tercera vez y el último examen le devolvió la tranquilidad. “No quedan residuos del tumor”, dice sonriente.
De haber confiado el diagnóstico de los médicos, hoy Alicia estaría tendida en su cama esperando la muerte. Nuestro sistema de salud tiene carencias: de infraestructura, de medicamentos y de personal. Pero ninguna de ellas justifica que los médicos ignoren su tarea primordial: luchar por la vida de sus pacientes.
Todos tenemos derecho a:
• Que se nos atienda con consideración y respeto de nuestra dignidad e intimidad.
• Que se nos entregue toda la información sobre los procedimientos o tratamientos en términos comprensibles.
• Aceptar o rechazar un procedimiento o tratamiento.
• Conocer el nombre completo del médico responsable de nuestra atención.
• Que se respete la confidencialidad de todos los datos médicos y personales que nos conciernan.
• Que la discusión de nuestro caso sea confidencial.
• Quienes no estén implicados en nuestra atención deben contar con nuestra autorización para estar presentes.
• Ser transferidos a otro centro asistencial solo con nuestro consentimiento.
• No ser sujetos de investigación o ensayo terapéutico sin nuestro consentimiento informado.
• Que se respete el proceso natural que, irremediablemente, lleva a la muerte .
• Recibir todos los tratamientos y procedimientos médicos cuando exista posibilidades de recuperar la salud.
Fuentes: Código de Ética del CMP y códigos de derechos del asegurado de Essalud y el Minsa.
Para denunciar
– En Essalud puede acudir a los establecimientos de la Oficina de Atención al Asegurado, ubicados en los locales de su red hospitalaria.
– Llame al 411-8000 opción 5 en Lima y al 0801-10-900 en provincias. También puede ingresar su denuncia en www.essalud.gob.pe.
– Si tiene una queja o reclamo de la red del Minsa puede acudir a la Defensoría de la Salud y Transparencia ubicada en la Av. Arequipa 810, Santa Beatriz.
– También puede presentar su queja en la Mesa de Partes del Ministerio de Salud Av. Salaverry 801-Jesús María o a transparencia@minsa.gob.pe.
– Finalmente llamar al 0800-10-828. Será atendido de lunes a viernes de 8 am a 5 pm.
Muchas gracias por la información de su página, dónde denunciar maltratos en ESSALUD. Le servirá a mi madre, pues la Dra. Maria Cristina Saenz Graner del Hospital Mongrut de San Miguel no tiene ganas de trabajar y durante la consulta maltrata al que le reclama haber esperado una hora viendola reirse y perdiendo el tiempo.