Es el caso de una paciente que acudió al Centro de Salud Piedra Liza, en La Red de San Juan de Lurigancho.
Luego de recibir atención por el SIS, para su menor hija de tan solo tres meses de nacida, el médico responsable le entrega las recetas correspondientes al diagnóstico de la niña, entonces la madre pregunta al médico por las características de los medicamentos y la forma como debería administrárselas.
Y como es de muy mala costumbre, el médico no tenía paciencia para explicar de manera convincente aquellas preguntas, y luego de decirle, » cuantas veces te voy a explicar, por favor ve donde la enfermera ella te dará las explicaciones restantes».
La enfermera como es de suponer, no es el médico, no pudo absolver las preguntas de la madre angustiada, y terminó indicándole que vuelva donde el médico tratante.
Volvió la madre, pero no tuvo mejor atención y de manera no muy amable «el médico de deshizo del bulto», la señora nada tonta ni temerosa, salió a la calle, buscó a un policía, le explicó lo sucedido, y le pido que le acompañe a ver al médico para que le explique la receta.
El desenlace de este pequeño embrollo, no podía ser diferente, el médico, una vez el policía delante, «cual león convertido en gatito faldero», se decidió a explicar de manera precisa y de acuerdo al nivel de educación de la madre, todo lo concerniente a la receta de su niña enferma.
Moraleja inadecuada, puesto que, no debería ser necesario que un ciudadano acuda a un señor policía para solicitar que se cumpla con sus derechos como paciente, ya que estos derechos se convierten en obligaciones tácitas para los médico y todo el personal que trabaja en salud, «el paciente es primero, y se merece toda la atención del personal de salud».
Esa es la misión del equipo que trabaja en Salud, tanto en la Seguridad Social, como en el Ministerio de Salud, sin dejar de lado al sector no público, la ley esta hecha para todos, y se debe cumplir.