Centro de salud Bonilla en el Callao

Una paciente, o mejor dicho madre de familia acude a control de niño sano, con su hija de siete meses.

En la consulta, o mejor dicho durante la atención, cuando pregunta a la enfermera por la alimentación de su niña, sucede algo, muy difícil de entender o explicar, de cualquier manera lea y forme su opinión:

– ¿Qué leche puedo darle a mi hija?, pregunta la madre

– ¿Qué leche le está dando?, reponde la enfermera.

– Leche evaporada, Gloria

– Esa leche no es buena, sobrecarga sus riñones y no tiene los nutrientes que necesita, debe darle la leche anchor.

– Bueno, así será, pero puede explicarme como la preparo, (pregunta difícil)

Muy inteligente la enfermera, al no saber que responder, le dice:

– ¿Y como prepara la gloria?

–Dos medidas de leche y tres de agua…

– Entonces prepárela de misma manera.

La madre nada boba, como pensó inicialmente la enfermera, solo guardó silencio, y se respondió para sí, …no sabe ni donde está parada.

Es cierto estimado lector que la leche evaporada, para ser completa y lista para tomar solo debe agregarle la misma cantidad de agua y listo.

Sin embargo para convertir en leche completa la leche anchor, se debe tener dos medidas de 12 gramos cada una., mas un vaso de 200 mililitros de agua, y listo tenemos un vaso de leche.

No es difícil darse cuenta la gran diferencia entre las dos leches que mencionamos, y la gran dificultad, por no decir imposibilidad, de una madre de familia de alimentar a sus niños con una leche de calidad y con los aportes necesarios para la alimentación y  nutrición de los niños en crecimiento.

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