En el Callao también se cuecen habas, así pudimos demostrarlo cuando visitamos el hospital San José del Callao, el nombre de un santo, no podía ser menos para un establecimiento que debería colaborar y atender a los mas pobres de nuestra población.
Parece que, a las autoridades de este establecimiento no les llama la atención, que los mas pobres tengan que pagar además de su consulta médica, una tarjeta de atención por un monto de un sol y cincuenta centavos, monto casi ridículo en apreciación de algunos.
Si embargo este monto bien puede pagar el almuerzo en un comedor popular, o tres cuartos de kilo de azúcar, o un tarro de leche evaporada recombinada, o simplemente para el pasaje de regreso del sufrido paciente que tuvo que acudir al hospital para solicitar una atención.
Una vez más invocamos el informe defensorial de la adjuntía para la administración estatal, que concluye con la recomendación de dejar sin efecto este cobro por no tener respaldo en una norma, y que limita el derecho de acceso a los servicios de salud de los peruanos.
Ahora que tenemos razón y nos apoya la ley, no nos detendremos en nuestro objetivo de promover la sensibilidad de las autoridades y la población en general para evitar que el estado a través de sus instituciones siga cometiendo tales atropellos.
William Ludeña Mendoza
Presidente de Huk Vida
Campaña en defensa del paciente