En ocasiones hay que practicar la discreción cuando compartimos nuestro día a día a través de las redes sociales. Ésta fue una lección que una joven tuvo que aprender a las malas, y a un precio tan elevado como 80.000 dólares.
La historia comienza con una demanda interpuesta por un tal Patrick Snay contra la Escuela Preparatoria Gulliver, que lo despidió del puesto de director por supuesta discriminación de edad. Después de varios meses de lucha legal, Snay ganó la querella, obligando a la institución educativa a pagarle 80.000 dólares en compensación bajo la condición de que el arreglo no fuera divulgado fuera de la corte.
Apenas pasaron unos días del feliz triunfo de Snay cuando su hija decidió que era buena idea divulgar el arreglo fuera de la corte. Esta vez en Facebook.
«Mamá y Papá Snay ganaron el caso contra Gulliver. Gulliver ahora es el patrocinador oficial de mis vacaciones de verano en Europa,» divulgó triunfante la señorita Snay en una actualización en su muro de Facebook.
No hace falta decir que el valiente comentario nulificó el acuerdo y salvó a Gulliver de pagar un sólo centavo de los 80.000 dólares del arreglo.
Esta historia nos deja una lección muy importante: Los padres deben estar muy atentos a lo que sus hijos postean en portales como en Facebook. Sus comentarios pueden ser inocentes, pero también podrían causar graves problemas.


