La salud de Solidaridad

El servicio que ofrecen los hospitales de la Solidaridad le ha permitido a Luis Castañeda Lossio catapultarse, en algún momento, como el favorito de las encuestas para las elecciones presidenciales del 2011. Sin embargo, visto por los especialistas, esta fortaleza podría convertirse en su mayor debilidad.

| Por: Mirtha Torres |

Los hospitales de la Solidaridad son considerados establecimientos de salud no públicos que dependen administrativamente del Sistema Metropolitano de la Solidaridad (Sisol), perteneciente a la Municipalidad de Lima. Empero, hace algunos días, se reveló que el nombre está registrado por el médico Luis Rubio, director ejecutivo de Sisol.

El ex alcalde de Lima en funciones, Marco Parra, intentó apaciguar el escándalo provocado por dicha información y anunció que le cederá gratuitamente a la nueva administración la patente de los hospitales de la Solidaridad. Por su parte, la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, expresó su intención de mantener el nombre, contradiciendo la versión del teniente alcalde, Eduardo Zegarra, quien afirmó que el sistema cambiaría de nombre porque es inviable que se mantenga, siendo de propiedad de un directivo de la administración saliente.

Al margen de las discusiones en torno a la propiedad de la patente, se ha criticado también que el nombre genera confusión entre los electores por la similitud con la denominación del partido político que preside Luis Castañeda Lossio. Desconcierto, que aseguran, usa astutamente Solidaridad Nacional para favorecer la candidatura del ex alcalde de Lima.

“Hospitales” solidarios

En el 2003 se inauguró el primer Hospital de la Solidaridad y su exitosa acogida en Lima permitió que se extendieran sus servicios a otras regiones del Perú. Años después, sus críticos ponían sobre el tapete las falencias del sistema y hacían entrever que el público estaba siendo timado al promocionarse los servicios de un “hospital” que carece de las características propias de un nosocomio.

El presidente de la Asociación Civil Huk Vida, William Ludeña, presentó en el 2008 una demanda que no prosperó ante el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi). Sin embargo, su posición se mantiene. Ludeña asegura que los hospitales de la Solidaridad deberían llamarse Centros Ambulatorios de la Medicina, porque no cumplen con las normas de adecuación de un hospital. Entre ellos, los documentos de gestión técnico administrativo, el equipamiento y los registros de atención a pacientes, como historias clínicas.

Si bien es cierto que el Indecopi desestimó la denuncia de William Ludeña, casi a la par, la Dirección de Salud (Disa) IV Lima – Este inició las investigaciones en el Hospital de la Solidaridad de San Juan de Lurigancho.

Después de algunas inspecciones, el 10 de marzo de 2008, la Disa IV, mediante una Resolución Directoral, interpuso una sanción administrativa de cierre temporal por sesenta días. Una de las causas fue que el establecimiento no estaba registrado.

Esta disposición fue apelada por los directivos del establecimiento de salud. Sin embargo, según Ludeña, esta sería la razón, por la que fue clausurada el 6 de diciembre.

Si las aseveraciones de Ludeña son ciertas, estos seis años, habrían trabajado con publicidad engañosa. A esto se suma el ocultamiento de la propiedad del nombre, que le pertenece hasta el 2020 al médico Luis Rubio Idrogo.

Otro asunto en cuestión es la tercerización de los servicios en los hospitales de la Solidaridad. Al respecto, Ludeña sostiene que no debería satanizarse este método de trabajo, siempre y cuando se cumpla con las obligaciones tributarias.

El especialista en gestión pública Marco Tulio Gutiérrez dice que este es un típico caso de franquicia que debería adjudicarse mediante procesos transparentes. Y, cada profesional que ofrezca sus servicios, debería pagar el 10% del Impuesto a la Renta, pues una tercerización no exonera a ninguna de las dos partes de sus obligaciones con el Estado.

Ante la avalancha de críticas y destapes, vale preguntarse si Castañeda Lossio seguirá usando la fama de los hospitales de la Solidaridad para intentar hacerse del sillón presidencial.

Campañas solidarias

En mayo de 2009, el Congreso de la República aprobó una norma que modificaba diversos artículos de la Ley Orgánica de Municipalidades. En ella se prohibía, entre otras cosas, colocar los nombres de los alcaldes en los letreros de las obras públicas y se establecía que en los carteles alusivos a la ejecución de las obras municipales solo se consideraría el nombre del distrito que la realizó.

Ante la aprobación de la norma, el entonces alcalde de Lima calificó de discriminatoria la iniciativa y explicó que poner el nombre de la autoridad municipal servía para que el vecino conozca al responsable de la obra en caso surja algún inconveniente en la construcción.

Lo que olvidó decir es que borrar su nombre de todas las obras que realizó hubiera obligado al gobierno municipal a desembolsar una gran cantidad de dinero.

Marco Tulio Gutiérrez afirma que esta norma no fue promulgada porque el Ejecutivo hizo diez observaciones que hasta el fin de la legislatura no fueron vistas en el pleno del Congreso. Asimismo, admite que esa prohibición solo cubría el 10% del problema, porque muchos alcaldes o autoridades que pretenden participar en una reelección, aprovechan la construcción de obras para poner sus nombres y también hacen publicidad expuesta a diestra y siniestra.

Visto de este modo, mientras no le cueste al Estado la propaganda que realizan los candidatos, no existe ley que les prohíba utilizar las obras que hicieron en su anterior gestión para tentar un cargo superior o para reelegirse. Por eso, es común ver adornadas las avenidas, calles o plazas con los nombres de las autoridades en gestión.

Esto, sin duda, favorecerá la candidatura de algunos políticos como Castañeda Lossio, aunque los especialistas coincidan en señalar que cambiar el nombre a los hospitales de la Solidaridad podría ayudarlo aún más.

ALGO MÁS

– En caso no exista un documento que acredite la cesión del nombre del Hospital de la Solidaridad a la Municipalidad de Lima, esta podría ser denunciada por uso indebido del nombre o el propietario podría solicitar su retiro en cualquier momento.

– Si la nueva gestión decide cambiar el nombre a los hospitales de la Solidaridad, también debería cambiarle la denominación de hospitales, en caso no se adecúen a los requisitos para tal categoría.

– En el sitio web de la Municipalidad de Lima, se informa que el sistema de salud cuenta con 17 hospitales y 13 centros médicos, sin embargo, sus locales no especifican cuáles son centro médicos porque todos se denominan hospitales de la Solidaridad.

– A partir de enero, según la Ley Orgánica de Elecciones, quedó suspendida toda publicidad estatal y se restringió la propaganda política. Sin embargo, esta parece ser letra muerta. A tres meses de las elecciones presidenciales, ya se evidencian propagandas en las calles e incluso aún quedan rezagos de las elecciones municipales pasadas.

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