Como ejemplo tenemos al pasajero veedor.
Desde hace mas de cuatro años, venimos poniendo sobre aviso a diferentes autoridades del Perú, incluidos la presidencia de la republica, el ministerio de salud, la defensoría del pueblo, las defensorías tanto del MINSA como de Es Salud, diferentes medios de prensa, sobre la necesidad de dar vuelta a la mirada a los servicios de salud.
Con la mirada hacia las necesidades de atención eficaz y eficiente, con calidad y calidez, con información y sin discriminación, con mucha vehemencia pero sin escándalo, y por ultimo con la suficientes dosis de humanidad para sentirse un ciudadano peruano, orgulloso de tener servicios de salud al alcance de las mayorías.
¿Quien pudiera evaluarse a si mismo?…, eso es pura demagogia, nunca podremos evaluarnos personalmente, de ser así no necesitaríamos policías, ni jueces, ni fiscales, ni autoridad que obligue al cumplimiento de normas y reglamentos.
A pesar de muchos detractores, el ex ministro Garrido-Lecca, dejo los cimientos para tal aventura de control ciudadano.
El poder del pueblo puede ejercerse de manera eficaz, tan solo permitiéndole reclamar y comunicar de inmediato todo maltrato o abuso de los servidores públicos.
Por ejemplo, quien mejor que el paciente para:
– Denunciar cobros indebidos dentro de un establecimiento de salud
– Lo mismo para situaciones en las que el tiempo destinado a la atención de
pacientes, son usadas para polladas, cumpleaños, festejos o aniversarios.
– Los cobros en emergencia, de manera coercitiva y sin fundamento legal, solo pueden ser frenados con la denuncia del usuario.
– La falta de respeto por parte del personal de salud, el que mas lo siente, es el que mejor puede denunciarlo.
– Las ausencias de tarifarios en los centros de salud, son una situación muy
frecuente.
Son solo alguna de las perlas que muy bien pueden ser manejadas por el paciente veedor, que en la practica viene a ser un remedo de nuestras actividades como asociación civil en defensa del paciente.