Emergencia del INO, inaccesible al enfermo, personal cansado y desmotivado

Miércoles 30 de abril, 5.530 a.m., una emergencia oftalmológica me obligó a llegar a la emergencia del INO.

La puerta de emergencia cerrada, el vigilante me obligó a entrar por otra puerta, con el malestar que me acompañaba, una emergencia médica, y la imposibilidad de caminar adecuadamente con un solo ojo, fue indispensable caminar hasta la puerta de ingreso del público y buscar el servicio de emergencia con un solo ojo, (pocas veces uno puede estar en una situación similar).

Llego presuroso y busco al médico de guardia, me detiene o intenta hacerlo, el mismo vigilante que no me abrió la puerta de emergencia, y solicita el DNI, le indico que me siento mal y que por favor espere a que me vea el médico.

Una enfermera, me recibe, y me dice espere, le avisaremos al médico.

El servicio estaba vacío, no había pacientes en espera, ni pacientes atendidos.

Y yo con la emergencia de mi ojo, una úlcera corneal, que dolía y dolía, luego de casi diez interminables  minutos, insisto, ¿el médico?, la enfermera presurosa me dice ya le avisamos.

Insisto, por favor llámela, me siento mal, el mal humor de la enfermera no le permite entender mi estado, e intenta decirme, que porque me he demorado en llegar, (algo así como, que mientras usted estaba dormido calientito en su cama, nosotros estamos aquí, sin dormir), le informo casi en medio de mi impaciencia que el tiempo que me separa entre el hospital y mi casa, es el que demoró el taxi en llegar.

Una explicación ilógica, la doctora está pasando visita a los operados. (Mentira más grande que el San Cristóbal)

Llegó la residente médica, apurada, sin peinarse y con la mirada de sueño que tienen los que duermen en la guardia.

Me revisa e inmediatamente me da una contraseña, de manera casi coercitiva para pagar, le pregunto por mi diagnóstico y me dice cuando vuelva, ósea después  de pagar.

Como si el dinero fuera una condición para el diagnóstico.

Una residente, me atendió, una estudiante de oftalmología, sin la supervisión de su profesor. (Según el manual de organización y funciones del MINSA, el MOF, los residentes no están aptos para atender pacientes, sin la supervisión de su asistente o profesor, por ser estudiantes en formación  académica, no tienen responsabilidad legal de la atención que realizan)

Lamentable mi suerte, porque el dolor del ojo no cesó, y fue indispensable acudir a otro oftalmólogo, que felizmente me atendió sin remilgos, ni malos modos.

La atención en la emergencia del INO, costó 24 soles, mas parece una clínica barata, pero de muy mal trato y mucho desprecio por el paciente, en lugar de ser un establecimiento de salud del estado que brinde una atención de calidad.

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