Las dos principales entidades, el MINSA y Es Salud, manejan la salud teóricamente bajo la misma ley, la Ley General de Salud y la ley de Emergencia, y demás modificatorias, incluyendo la que actualmente esta pendiente en el congreso.
Sin embargo, cada una de las instituciones mencionadas poco y algunas veces nada hacer por mejorar, cuando mejorar no es solo lo enunciativo en medios y documentos, puesto que dicha mejora solo puede y debe recogerse de boca de los pacientes atendidos en cientos o miles de actos médicos que se repiten a diario en todo nuestro país.
Como dejar de mencionar que aquellos servicios que cuentan con el monopolio, no tienen ninguna razón aceptable para mejorar y ser reconocidos públicamente como entidades que se preocupan por sus usuarios.
Nosotros lamentablemente somos una piedra en el zapato de la institución, por que hasta el cansancio les hemos demostrado, tan solo con algunas evidencias la punta de iceberg que se muestra irónicamente a diario frente a propios y extraños.
La solicitud de insumos, los cobros encubiertos, como el de la historia clínica en el Almenara, la indolencia frente al que sufre, la falta de profesionalismos de muchos trabajadores que se olvidan que atienden personas y que en cualquier momento ellos serán también pacientes, el maltrato de los pacientes en emergencia, las citas inalcanzables, los análisis con reactivos agotados, la atención de emergencia que es iniciada por los vigilantes o cualquier trabajador que no es médico, y las innumerables situaciones de negligencia que son tapadas con el manto de la complicidad y el silencio delictivo
Todas ellas son situaciones que no nos cansaremos de presentar en cartas de denuncias para que por lo menos la vergüenza política y administrativa, los obligue a poner coto a tanta indiferencia e indolencia.
Sin dejar de mencionar las celebraciones en pleno horario de trabajo con participación de los gestores del establecimiento.
Hechos adicionales como la presencia de personas ajenas a la institución que lo único que hacen es usar el poco tiempo destinado a la atención de pacientes, llámese a este hecho lamentable la presencia de los visitadores médicos, que interrumpen la atención de los pacientes.
Solo rompiendo los monopolios el usuario recibirá lo que como consumidor se merece.
El estado debe tomar conciencia que solo la fuerza ciudadana puede lograr cambios que escapa de las manos a los congresistas y demás autoridades de nuestro país.